Salvese Quien Pueda


Somos porque nos ven, somos porque nos escuchan. Entonces si somos porque nos ven, y somos porque nos escuchan...somos tantas cosas diferentes como las muchedumbres que integran esas multitudes, que nos ven y que nos oyen...
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29 oct 2013

La isla

                                       por Oscar Ayala

Kim Ki-Duk es uno de los directores asiáticos más innovadores, tremendamente prolífico y minimalistas por excelencia que ha dado el cine por aquellas partes del mundo. En su obra el mayor protagonista suele ser el silencio, del que hace un gran uso narrativo. Los personajes actúan y él sólo vislumbra sus acciones tras la cámara. Su estilo es puramente visual, colorista, de un lirismo exacerbado y potente.
La obra que le representaría el salto a la fama con respecto a la crítica internacional fue justamente “La isla “(섬, Seom, 2000). La historia de la película se centra en un ex policía con tendencias suicidas atormentado por un pasado oscuro que inicia una destructiva relación con una marginada que subsiste vendiendo a los pescadores cebos de día y su cuerpo de noche. Sus destrozadas vidas hallan consuelo y cierto alivio cuando se conocen pero a su vez los lleva a sentir rechazo y dependencia hacia el otro.
“La isla” tomó notoriedad entre otras cosas por la crudeza de algunas de sus escenas, que llevaron al desmayo de un crítico en su premiere en el Festival Internacional de Cine de Venecia. La figura recurrente en la filmografía del director de una prostituta consiguió la ira del público coreano provocando  reacciones de desagrado. A pesar de ello el film estableció firmemente a su autor como una presencia significativa  y se proyectó en muchísimos festivales en todo el mundo.
El cine que propone Kim Ki-Duk está lleno de simbología y de constantes metáfora. Situación que da lugar a que un buen plano o secuencia tiene un enorme valor dejando de lado minutos de acción o conversación. En “La Isla” podemos encontrar más de una decena de planos qu
e pueden considerarse maestros, a pesar de que el número de elementos físicos es muy escaso debido a la elección de un único escenario (lugar de pesca). Escenario y set de filmación exclusivamente posible en Asia y sólo explotable por un buen dominador como lo es el surcoreano.
Con unas escenas realmente terribles, “La isla” se convierte en una película perturbadora y a la vez atractiva, gracias a la cual se puede concebir tanto alegría como tristeza, o repugnancia e incluso rabia. La violenta poesía que destilan las imágenes de este inusual film lo convierten en una joya para aquellos amantes del cine. Con un ritmo pausado plasma un claustrofóbico universo acuático donde el amor puede nacer de una forma peculiar. La belleza del paisaje, casas de colores sobre aguas calmas, difiere con la desesperación de sus protagonistas. Toda la película está transitada por una tensión erótica de instinto animal sumado a un surrealismo perverso.

Estas parecen ser las características de la identidad de un director melancólico, sombrío y nihilista  que mezcla la comedia romántica con el terror, el miedo a ese peligroso animal que es o podría llegar a tornarse el ser humano.  Sus historias suelen ser apasionadas historias de amor y desamor o cuentos morales y filosóficos muchas veces ambientados en una sociedad incomprensiva o indigna que a menudo terminan en bestiales momentos de violencia, crueldad y sadismo.

22 oct 2013

Audition

 por Oscar Ayala

Con esta película Takeshi Miike impresionó  y sacudió el establishment de la cinematografía mundial con una obra inclasificable. A pesar de que las distribuidoras quieran venderla como una película de género, Takeshi Miike fue mucho más allá y la convirtió en una gran referencia para films que se dieron luego a conocer. Para muchos “Audition” es la mayor realización del director hasta el momento. El éxito comercial y la crítica en general dieron muestra de eso.
“Audition” se basa en una novela de Ryu Murakami, y nos cuenta la historia de un viudo ejecutivo en una compañía (Ryo Ishibashi) que aconsejado por su hijo intenta conseguir una joven esposa a través de un casting organizado por un amigo suyo (Jun Kunimura). Será allí donde conocerá y se enamorará de la misteriosa Asami (Eihi Shiina).
Desde su estreno en los cines diferentes crónicas periodísticas dan cuenta de que mucha gente decidió marcharse sin ver el final debido a no poder soportar las impactantes escenas. La clave de “Audition” está en su ritmo. La suavizada hora inicial no es sino una astucia del director para tomar por inadvertido al espectador. La premisa del film que puede ser considerada simple se podría haber convertido  en una comedia al estilo de Hollywood, sin embargo Takeshi Miike construye una obra de culto que no deja afuera ni a “entendidos” ni a todo aquel espectador curioso.
La película desde el “drama nipón” más tradicional trata el tema del terror más morboso que se puede imaginar, pasando cuestiones oníricas de un modo sorprendente con cierto lugar para el humor o thriller. O sea lo que la mayoría de los  “críticos especializados” describen o llaman “cine de autor”. Takeshi Miike, en este film demuestra que es un verdadero maestro en el arte de llevar hasta el extremo de lo soportable las cosas que se pueden hacer en el cuerpo humano y con respecto al dolor físico.

Al ver "Audition" nos queda la sensación de que fue (o es) una experiencia difícil y demoledora. Es introducirse en un mundo de pesadillas con un sufrimiento inquietante. Un mundo sublime pero también perverso. La segunda parte del film, sumamente psicológico y oscuro, refiere con una crudeza aguda universos sórdidos y tenebrosos. Mundos en los que la maldad, el odio, la venganza y la pesadumbre pasan a ser los eternos y dolorosos acompañantes. 

15 oct 2013

Nadar solo

por Oscar Ayala

En el film, el director Ezequiel Acuña nos propone ver o recordar situaciones en la que la adolescencia es la única protagonista y todo lo que esté relacionado a esa parte de la vida. En la película pareciera ser que no pasa nada pero en realidad sucede de todo. El mundo que nos muestra Acuña es adolescente pero no en el sentido teenage y colorido de los avisos publicitarios sino que adolecen de personalidad.
Martín (Nicolás Mateo) es una persona incompleta y no la pasa del todo bien. Tiene diecisiete años. No tiene comunicación con su familia. En el colegio lo están por echar. No es el mejor momento para la banda en la que toca la batería. Su amigo de siempre ya no está tan cerca. No puede encontrar a su hermano mayor que hace dos años que no ve. De esta manera inicia una búsqueda para salir de la insatisfacción del presente continuo.
“Nadar solo” despliega un rigor estético y artístico absoluto y notorio. Si bien es meticulosa no despliega virtuosismos inútiles para quedar bien con el cine comercial. La obra tiene un tono y lo mantiene con convicción, y ese tono se ve favorecido por cierto anacronismo en el mundo del protagonista, que lo ubica en un tiempo que es el presente pero que también puede referir a algún otro período de tiempo ha elección del espectador.
La película se lanza hacia el camino de las emociones. Ezequiel Acuña lo logra sin golpes bajos ni picos dramáticos. No hay en nuestra cinematografía argenta otro film con un joven como el personaje de Martín. En nuestro cine argento generalmente los jóvenes solían ser representados por adultos o por jóvenes que actuaban como adultos. En las generaciones posteriores surgieron nuevos tipos de jóvenes, pero expresaban de forma demasiado obvia y verbal las ideas de los directores. “Nadar solo” muestra algo completamente nuevo: el personaje es auténtico y creíble.
La segunda película de Acuña (“Como un avión estrellado”) se centraba en una historia de atmosfera similar sin embargo no tuvo el impacto de su opera prima. Es que en “Nadar solo” el reflejo adolescente encuentra su ritmo justo, con silencios y encuadres modestos pero efectivos. La transición, observación e introversión silenciosa que encontramos en el mundo del director lo acerca a uno de sus referentes reconocidos por él mismo como lo es el cineasta Gus Van Sant.

8 oct 2013

El aura

por Oscar Ayala

Fabián Bielinsky en su segundo filme después de demostrar  un gran  ingenio de precisión en el guion y dirección de “Nueve reinas” va por otro lado más oscuro en una tonalidad inquietante de un ritmo en apariencia densa pero de alusiones y sugerencias  que dan el espectador una trama inteligencia y original. Muy pocas veces se le puede conceder tantas cualidades a la segunda película de un director que asombro con la primera.
"El aura" cuenta en primera persona el viaje de un personaje sin nombre, un taxidermista sobrio e retraído (Ricardo Darín) con una obsesión recurrente: planea e imagina los asaltos más perfectos y exitosos con la inteligencia como arma y fuerza. Él piensa que lo podría hacer mejor que nadie. Distanciado de su ambiente urbano y llevado a los lejanos bosques del sur a compartir una jornada de caza, un trágico incidente inesperadamente lo vincula con la posibilidad de producir un verdadero delito: el asalto a un camión blindado que lleva las ganancias de un casino de la zona. Por curiosidad y por ineludibles acontecimientos, el taxidermista se encontrara dentro de su fantasía anhelada.
Si el “Nuevo cine argentino” se caracterizaba por una inclinación al bajo presupuesto, a la carga social, o la crítica a los modelos fuertes de narración de lo considerado la “industria oficial”, Fabián Bielinsky decidió tomar distancia proponiendo patrones de producción y creación que se asimilan al canon industrial pero con una vuelta de tuerca: “El aura” fusiona calidad con mercado donde sus referencias al modelo clásico en la construcción de mundos ficcionales tienden fuertemente a una autonomía de sello propio.
Con respecto a lo visual el film recorre un estilo  va de un  policial a lo  Hitchcock  si se quiere y que tranquilamente podría conectar también con Cronenberg. El montaje de la obra  refiere al cine de autor. Selección de tomas y encuadre dan muestra de eso. "El aura" es una película de atmósferas y personajes de género, es evidente el manejo de los códigos cinematográficos y el brillante oficio para combinar todas las piezas.
El proceder del personaje principal (increíble interpretación de Ricardo Darín)  no te deja tranquilo en ningún momento. Todo acontece en torno a de él, un tipo raro, con un pasado extraño y triste, y con un presente lleno de dudas sobre sí mismo, aunque lleno de sorpresas, que contribuyen a la trama los giros y toques imprevistos que precipitan el pulso y mantiene el interés.
La historia va de menos a más, hasta llegar a un final sorprendente. Un guión excelente, y una música y fotografía de alto nivel gira en un relato de personajes llenos de detalles. Una violencia, externa e interna transita al argumento y a sus personajes. Es un filme sobre la condición humana, cuando la incapacidad de comunicación encierra a las personas en una burbuja de resentida soledad y pérdida de identidad.

1 oct 2013

Mi primera boda

por Oscar Ayala

Una nueva camada de cultores de la comedia en el cine argentino se está haciendo notar. Entre los artistas más jóvenes podemos destacar la labor del director Ariel Winograd (“Cara de queso”) en este film. Los nuevos realizadores tienen otra apertura  y una dinámica más abierta a lo que sucede con las películas de género en otros países. Además del trabajo hecho por el director es clave destacar la tarea del guionista Patricio Vega (“Música en espera” y “Tesis sobre un homicidio” en cine y Los simuladores entre otros programas en tv). El manejo de un humor acentuado y el gran cuidado estético hacen de “Mi primera boda” una obra de diversión y entretenimiento.
La película se ajusta perfectamente a un subgénero muy popular en otros lares: films de enredos ambientadas en el universo de una fiesta. En este caso, la de un casamiento mixto: ella es una católica medianamente creyente y él es judío agnóstico. La historia se desarrolla durante todo un día en una mansión y nos muestra que la perdida de unas alianzas puede desatar una serie de caos de impredecibles consecuencias.
Si bien la narración esta abordada desde la mirada de los dos novios (utilización del recurso de testimonios a cámara de tipo confesional), el film tiene una clara intención coral. Así es que además de ver al torpe e inseguro Adrián Meier (Daniel Hendler) y la obsesiva y controladora Leonora Campos (Natalia Oreiro), podemos encontrar a la cruel madre de Leonora (Soledad Silveyra), los tediosos padres de él (Gabriela Acher y Gino Renni), el cínico y provocador ex novio de ella (Imanol Arias), el abuelo (Pepe Soriano) que busca  alejarse de su mujer (Chela Cardala), la amiga inocente y confidente de la protagonista (Muriel Santa Ana) que se enamora de otra joven (María Alché), el primo cómplice de Adrián (Martín Piroyansky), el cura y el rabino (Marcos Mundstock y Daniel Rabinovich), el DJ judío (Iair Said,) y los amigos "impresentables" de él (Alan Sabbagh, Sebastián De Caro y Clemente Cancela), entre muchos otros.
Winograd aprovecha la diversidad de los matices de todo el elenco para narrar una historia sencilla pero bien detallada con personajes muy bien delineados, a los que se les otorga su momento de gloria en muchas de las escenas. Quizás sean en apariencia roles pequeños pero nada impide que se les permita lucirse.
En las actuaciones e interpretaciones en los roles principales Daniel Hendler está por encima de lo realizado por Natalia Oreiro. La actriz tiene un registro más televiso y el actor por su experiencia tiene un vínculo estrecho de tiempo cinematográfico. Sin embargo el desempeño realizado por ambos en mayor o menor medida está acorde a lo que se espera encontrar en este tipo de comedias.

24 sept 2013

UN NOVIO PARA MI MUJER

por Oscar Ayala


Luego de las excelentes comedias “No sos vos, soy yo” (2004) y “¿Quién dice que es fácil?” (2007), el director Juan Taratuto  se había convertido en la persona que había revitalizado la comicidad romántica de las películas argentas: realizaciones con buenas críticas y con una convocatoria más que notoria. Siguiendo esta lógica no era extraño pensar que alguna productora de las consideradas grande ponga sus ojos en él.
El film maneja el humor en diferentes estados: ironía, mucho humor local, acidez en los diálogos y situaciones hilarantes, algunas especialmente geniales. Tenso (Adrián Suar) es el tipo que la cobardía lo tiene atrapado pero es un “buenazo”. La Tana (Valeria Bertuccelli) es todo lo contrario: pesimista a más no poder y siempre se queja por todo. Tenso se quiere separar pero no se atreve a enfrentar la situación. Por  vericuetos argumentales decide buscar un novio para su mujer. Es así que se encuentra con “El Cuervo Flores” (Gabriel Goity), un personaje u tanto peculiar, como salido de un policial negro.
Juan Taratuto lleva adelante una realización que en apariencia parece ser una comedia liviana y simpática. Sin embargo hay momentos donde historia se mete en cuestiones de parejas tan puntuales y cercanas que son  sumamente destacables: la finitud o no de una relación y la relación/combinación de complementarios opuestos
Quizás el guión no tenga una gran originalidad pero es correcto y las actuaciones son bien apropiadas. La totalidad del film reposa sobre la enorme labor de Valeria Bertuccelli que carga la historia sobre sus hombros con gracia y destreza. Adrián Suar cumple (siempre hace de Adrián Suar). A pesar de ver actuaciones equilibradas aparte de la genial Bertucelli, al finalizar la película nos queda la sensación de que el personaje Gabriel Goity daba para más.
La misantropía de “La tana” es impresionante se queda con todos los créditos del film. Es querida y odiada al mismo tiempo. Hay muchas “Tanas” por ahí. La cinematografía argenta necesitaba un protagónico así.

17 sept 2013

EL BONAERENSE

 por Oscar Ayala

En su segundo largometraje, el director Pablo Trapero nos cuenta la historia de “Zapa” (el formoseño Jorge Román). Zapa es un cerrajero que se ve enredado en un robo. En el pueblo todos lo conocen y creen en su inocencia, es por eso, que a través de un contacto viaja a Buenos Aires con una recomendación para incorporarse al cuerpo de la Bonaerense.
Allí, Zapa se va dando cuenta, poco a poco, que la policía se mueve con un doble discurso: por un lado mantiene una imagen con los valores de la institución y por otro lado se maneja de un modo corrupto. Su experiencia como cerrajero rápidamente lo hacen destacar por arriba de los ineficaces compañeros y se gana la confidencia del inminente comisario.
Inmediatamente detectamos, junto al protagonista, la hostilidad y la amoralidad de la ciudad. Un lugar en el que solo se logra permanecer gracias a relaciones, protecciones y favores de dudoso origen. El film nos muestra todo lo que acontece atravesado por la mirada de Zapa: todo lo que observa lo vive con un total asombro y su proceder solo responde a la necesidad de subsistencia. Su incomodidad es notoria. Es como un volver a nacer. La actuación de Jorge Román en ese punto es fundamental: creíble, verosímil y natural.
Trapero entrega otra visión del “cine policíaco”: desde una perspectiva crítica se cuanta una realidad cruda de un organismo tan cuestionado como es la Policía. Introduce historias personales/cotidianas de la vida popular en un país en plena crisis económica. Sin embargo evita hacer una denuncia acentuada sobre las injusticias y abusos policiales. Lo obra desarrolla la exploración del universo íntimo de esta persona de clase baja de pueblo en relación a los contrastes de la gran ciudad.
En su momento las críticas vinieron justamente desde ese ámbito: se le pedía al filme más acidez y foco sobre las relaciones del poder político y económico. Pareciera ser que se buscaba el umbral de la “maldita policía”. La película va por otro lado. En ningún momento se pretendía o se intentaba a eso en la realización.
Al ritmo de la música de Pablo Lescano de “Damas Gratis” y con una rica fotografía de fuertes contrastes y colores saturados, “El bonaerense” mantiene vigente reminiscencias de ese “Nuevo cine argentino” tanta veces mencionado y reivindicado en esta columna.


10 sept 2013

El Abrazo Partido

 por Oscar Ayala
Daniel Burman, en este film, aborda la temática de la mentalidad judeo-argentina de un modo muy particular y entretenido. Superando lo que hiciera en “Esperando al Mesías”, y que luego seguiría con “Derecho de familia” (una trilogía no oficial digamos). En “El abrazo partido” se vale de un constante costumbrismo a flor de piel donde aparecen distintos personajes muy bien delineados. La historia se desarrolla en una de las tantas galerías del Once. Un micromundo más que especial.

Ariel Makaroff (Daniel Hendler) no encuentra su lugar en el mundo y se encuentra en esa búsqueda. Ayuda a su madre en su negocio de lencería. Ariel, ex estudiante de arquitectura, con problemas para relacionarse con las mujeres, sueña con irse de ese mundo asfixiante y emigrar a Europa (no perderse su entrevista con un funcionario del consulado polaco, donde tramita el pasaporte). El padre de Ariel se marchó a Israel para participar en la guerra del Yom Kippur cuando era pequeño y él aún no ha superado el abandono. Ariel quiere recuperar su nacionalidad y viajar, quizá allí pueda terminar sus estudios.
El guión, escrito por Burman, junto con Marcelo Birmajer, adquiere cosas tomadas de la vida del director sin ser algo plenamente autobiográfico (específicamente su propósito de recuperar la nacionalidad polaca para partir hacia Europa). En el film surgen reflexiones sobre las relaciones humanas. Nos presenta a un personaje que se lo puede considerar como un vago, cuestionador de todo A pesar de su ociosidad, no perdemos la empatía hacia él. Hendler le aporta cierta ternura (una característica presente en la mayoría de sus interpretaciones). La crisis argentina se toca de manera sutil: la necesidad de emigrar, tan contemporánea es un punto persistente en la película.
Con una dirección dinámica y de buen ritmo gracias a los cortes discontinuos que acompañan a una cámara en movimiento, Burman tiene la habilidad de mostrarnos la otra cara de este centro comercial donde transcurre la mayoría de la obra. Con zooms repentinos podemos ver a llamativos personajes: un par de primos hermanos que venden telas, la sensual encargada de un local de Internet, un matrimonio de hermanos coreanos protegidos tras la vidriera de su negocio de feng shui, una “aparente” agencia de viajes.
El director aborda de un modo minucioso las obsesiones judeo-porteña. No lo hace de manera pretenciosa ni seria. Lo hace a través del humor. Esa cotidianeidad del film produce una identificación inmediata en ese tipo
estereotipos. Estereotipos que no son maliciosos sino que se reproducen con naturalidad. Otro ítem para destacar en el film es la utilización de la voz en off (en la mayoría de las realizaciones argentas queda mal). Aquí la voz en off se encuentra muy bien ubicada. El recurso se mueve con claridad y sencillez.

27 ago 2013

FELICIDADES

por Oscar Ayala


El director Lucho Bender en su opera prima ofrece una comedia coral negra muy sarcástica, surrealista por momentos, en la que se alternan tres historias: un escritor famoso conflictuado con su felicidad que decide viajar para encontrarse con su amada (Juan - Luis Machín); un médico que quiere conquistar a una española (Rodolfo- Pablo Cedrón), y odontólogo desesperado por encontrar el juguete que su hijo quiere de regalo (Julio- Gastón Pauls). El gran contexto de lo que sucede es la el día de Nochebuena. Por esas cosas del destino estos tres personajes tendrán que pasar esa noche de una manera extraña.


La película tiene una mirada ácida sobre Navidad, nos muestra la otra cara donde la clase media insiste en mantener una celebración que ya se ha disipado de su naturaleza hace mucho tiempo. Sin embargo se sigue festejando, todos la festejan. En este film los que quedan afuera son los protagonistas que transitan por un mundo donde pareciera que todo se encuentra al revés: los encargados de impartir justicia se vuelven bandidos, y los nobles se tornan miserables. Una realidad afectada por la soledad. Si bien en la obra reina la comedia y no se tocan estos temas a modo de denuncia en más de una ocasión lo que ocurre tiende a ser una inquietud perturbadora constante.
“Felicidades” tiene personajes increíbles, en momentos sencillos de historias pequeñas. La composición de personajes tan pintorescos como reales, tienen una presencia tan frecuente como edificante para la vida en general. Historias que se mezclan forjando constantemente un humor ciertamente ocurrente. Demostrando que no hay porqué valerse de un pastoso drama para tener realismo en el paisaje de los lugares y los personajes pequeños que muchas veces pasan de largo sin demasiado reparo en ellos. La magia personal que tiene esa gente en el film es extraordinaria y la gran suerte o la gran infelicidad es que uno pueda reconocerse en ella.
En el análisis propio de la estructura cinematográfica se puede destacar tres elementos: el nivel actoral (Luis Machín, Pablo Cedrón, “Cacho” Castaña, Alfredo Casero, Gastón Pauls, Marcelo Mazzarello y Carlos Belloso,), los rubros técnicos (fotografía, escenografía, vestuario) y las pequeñas historias sustentadas de diálogos verosímiles. Cabe destacar los comienzos del director en el mundo de la publicidad. Esto ese notorio en la realización: puesta en escena, manejos de los tiempos, los encuadres de las tomas, fotografía y demás.
En el contenido de “Felicidades”, las circunstancias cobren vital importancia. Los azares que se revelan buscan la felicidad de cada uno a su manera. Cada vida en particular conserva un entorno adecuado que hace que su Navidad sea de una o de otra forma. Los personajes coinciden en el deseo de querer pasar ese instante de la mejor manera. Es la realidad que se presenta y no los deja. La soledad colectiva se vuelve individual.

13 ago 2013

No sos vos, soy yo

                                      por Oscar Ayala

Allá por el 2004 el director Juan Taratuto le dio un poco de aire fresco a las comedias románticas en el país. Después de un largo tiempo, el cine argentino, había apostado a una película de género. El film nos habla de amores que comienzan, amores que tienen un fin, duelos que hay que transitar, olvidos que tardan en llegar, olvidos que por fin llegan, reinicios a la vida y otra vez: amores que recomienzan.
La propuesta viene muy bien acompañada del humor: diálogos increíbles en personajes simpáticos que  terminan estando por arriba de muchas situaciones de manera parcial en el desarrollo de la historia. La invitación a pasar un momento más que agradable en una comedia aparentemente banal, superficial y con vocación comercial está saldada.
Javier (Diego Peretti), es un médico que está recién casado, tiene planes de comenzar una nueva vida en Estados Unidos con María (Soledad Villamil). Antes de irse hacia Miami para encontrarse con su mujer, ella lo llama para decirle que se ha enamorado de otro y da por finalizada la relación. Javier comienza a desesperar: María es todo en su vida, todo gira en torno a ella. Sin saber qué hacer trata de refugiarse en su psicoanalista, en sus amigos y en el perro que acaba de comprar.
Lo central de la obra se centra aquí: el personaje de Javier por todos los estados de una ruptura. ¿Quién no ha pasado por una realidad semejante o ha conocido a alguien así? Esa cercanía en lo que se cuenta produce un ida y vuelta a través de una complicidad inmediata en los personajes. En definitiva, la historia cotidiana narrada en este filme nos permite ver a alguien que hace de todo para superar su incapacidad de estar solo y olvidarse de eso que es (o cree) una traición. Solo en él estará dejar de lado el pasado y comenzar una nueva etapa donde pueda estar o no una nueva mujer (Cecilia Dopazo).
El actor Diego Peretti funciona como “El Woody Allen porteño”. Son varias las secuencias en las que un par de frases en el diálogo provocan carcajadas de un modo agradable, cómplice y reparadora en esos momentos donde su personaje Javier parece no pasarla de la mejor manera. Esa particularidad que dios (o simplemente la gestación de sus padres) le dio a Peretti habita en la comedia: una manera de actuar, un cuerpo, una voz específica y una gesticulación determinada.
El otro punto fuerte de la película es la banda sonora: Calamaro y Drexler y otros que cantan canciones poperas de desamor le ponen la frutilla a la torta. Sus canciones acompañan los momentos más tristes y melancólicos de la película y relatan lo que el personaje va sintiendo.
Juan Taratuto es dueño de un tono ligero y eficaz en el transcurso de la realización de una comedia agridulce que tiene escenas verdaderamente divertidas. El personaje de interpretado por Peretti resulta tan enternecedor, tras el abandono de su mujer, que es imposible no simpatizar con él. Realmente notables son las conversaciones con el psiquiatra (Marcos Mundstock).
“No sos vos, soy yo”, le dio el puntapié inicial a Taratuto para convertirse en uno de los directores con más proyección de los últimos años. Cabe recordar las exitosas  ¿Quién dice que es fácil? (2006) y Un novio para mi mujer (2008).



9 ago 2013

METEGOL

 por Oscar Ayala

El sexto largometraje de Juan José Campanella, luego del éxito de taquilla y criticas como lo fue “El secreto de sus ojos” (ganadora del premio Óscar de la Academia de Hollywood como mejor película extranjera), se esperó con ansias. La expectativa estaba puesta tanto en la forma que se iba hacer (una película de animación en 3D, situación para nada habitual en lo que se refiere al cine Nacional) como así también poderse encontrar con la profesionalidad y pulso cinematográfico que siempre demostró tener el director.
Esa curiosidad de ver “la última de Campanella”, el director con más proyección internacional de los últimos años, el único que tiene un público cautivo en cada una de sus producciones, sino está mermada a la hora de ir a verla es de alguna manera contraproducente porque se espera demasiado, se le pone un mayor interés y énfasis a un filme que quizás solo quiera entretener y nada más. “Metegol”, tiene el ojo puesto en el uso de la tecnología y no tanto en poner en los tópicos argumentales que se le reconocen al realizador (en el caso de aparecer, esos tópicos, lo hacen de una manera muy transparente, no toman la dimensión sus obras anteriores)
Sin embargo, lo primero debiera mencionar es que estamos ante un correcto producto de animación sobre todo teniendo en cuenta que el presupuesto es de 20 millones de dólares: una financiación terriblemente costosa en lo que refiere a la industria audiovisual local pero mucho más económica que cualquier “tanque de animación Hollywoodense”. En este aspecto Metegol” quedara en la historia seguramente como el filme que abrió una nueva puerta al negocio del entretenimiento ya que visualmente el trabajo alcanzado se encuentra a la altura de lo que ofrecen productoras de la envergadura de Pixar, Disney o Universal.
El guión de base es bastante convencional y lineal. No exige demasiadas interpretaciones. Parte de una estructura clásica conocida como “la historia dentro de la historia”: un padre le cuanta un cuento a su hijo (su propia vida). La acción principal se ubica en un pequeño pueblo donde Amadeo, un retraído niño, cuya pasión pasa por jugar al metegol y estar secretamente enamorado de Laura, una chica más lista que él. Un enfrentamiento ante “El Grosso” (el chico malo del pueblo) le traerá consecuencias.
Lo mejor de “Metegol” pasa por el diseño de los personajes/muñecos/jugadores. Por su identificable argentinidad, evidente en los diálogos y en sus gestos: el líder del equipo, Capi (Pablo Rago), el presumido Beto (Fabián Gianola) y el cool Loco (Horacio Fontova), con su paz inalterable y una reflexión filosófica a cada momento. Las bromas sobre el fútbol son certeras y graciosas. Las voces no son
forzadas, tienen una naturalidad increíble en coordinación con los movimientos de las animaciones. La “universalidad” y cuestiones atemporales en la trama pretendida por su creadores no se desentonan, seguramente serán apreciadas en distintas países.
Lo peor de “Metegol” transita por el personaje principal: Amadeo (David Masajnik) es inexplicablemente callado e introvertido, la historia de amor con el personaje de Laura (Lucía Maciel) es muy forzada. Con el correr de los minutos se van perdiendo las ganas de saber si terminaran juntos o no. La banda de sonido es demasiado lineal y sin impacto alguno (detalle que no se puede pasar por alto desde el punto de vista “marketinero” que tenían a priori los inversionistas)
Se festeja (y mucho) las citas y referencias cinéfilas: “2001, Odisea del espacio” de Stanley Kubrick entre otras como así también algunas secuencias con espíritu de western.
Si bien cuesta encontrar al Campanella clásico algunos de los elementos que suele imprimirle a sus películas aparecen: costado nostálgico-melancólico, el humor a través de la ironía y los buenos diálogos. Este film en 3D que está inspirado en el cuento “Memorias de un wing derecho” del escritor Roberto Fontanarrosa y que a su vez se le sumo la mirada “futbolera” del también escritor Eduardo Sacheri marca un quiebre en el cine argentino, donde se espera que sobrevengan más de estas producciones.


30 jul 2013

MUNDO GRÚA

 por Oscar Ayala

Película que está realizada con una sencillez asombrosa. Cotidiana, cercana, el film nos sumerge a una historia que de tan pequeña termina siendo una obra de enormes dimensiones. En Mundo Grúa se confirma que para hacer cine es más importante el talento en las decisiones que el presupuesto. El primer largometraje de Pablo Trapero desarrolla una historia humana como la vida misma.
Lo que se puede ver es el retrato intermitente de una generación de argentinos que pasaron sus días de juventud en el contexto de la dictadura, una generación que no encuentra su lugar en el Neoliberalismo argentino de los años 90. Para ilustrar dicha situación se nos muestra la vida de alguien que no pudo y que no puede conseguir todo lo que quiere .Trapero filma de un modo naturalista con un blanco y negro sucio humildemente iluminado en 16 mm y con un sonido quebrado que responde a algo más parecido a un semidocumental que a un film.
La modestia es aquí una virtud. Con un argumento tan sincero como categórico se nos cuenta la historia de Rulo, bajista de un grupo musical de los 70 que tuvo un solo éxito. Rulo ahora es cincuentón y tiene un hijo que literalmente no sirve para nada, cuando pierde su trabajo manejando una grúa de construcción (porque la AFJP no lo considera apto para el riesgo), se va al Sur a probar suerte en Comodoro Rivadavia.

El personaje de Rulo está interpretado de manera esplendida por el actor Luis Margani: un papel hecho a su medida. Margani le da vida a una persona que se le fue quitado su derecho a laburar. Él es uno más de los excluidos de los Sistemas económicos. Esos que ante los ojos de los “exitosos” son “nadie”. El paisaje urbano es fundamental a la hora de seguir desarrollando la trama: Dock Sud a pleno. Allí donde nace la inocente relación amorosa con la Kiosquera y donde Rulo toma mates para juntar fuerzas para ir a trabajar.

Pablo Trapero (hoy en día más conocido por películas como Carancho, Leonera o Elefante Blanco), nos invita a ver un film a través de un espejo. Un espejo que nos permite observarnos a nosotros mismos: personas/personajes que nos rodean que están ahí, acá al lado nuestro, en una sociedad que puede ser muy cruel cuando quiere. Donde, lamentablemente, el progreso nos es para todos. Solo para algunos “elegidos”.
Mundo Grúa: punto alto del “Nuevo cine argentino”. Películas de directores que en los años noventa tenían menos treinta años y demostraron que se podía hacer cine del bueno sin ser tan careta.


23 jul 2013

Tiempo de valientes

por Oscar Ayala.

 Hit cinematográfico del creador de “Los simuladores” Damián Szifrón. “Tiempo de valientes” tiene increíbles y desopilantes diálogos en una atinada elección de actores. Una minuciosa dirección puesta en cada uno los pormenores no concibe que ninguna resolución de escena o secuencia sea irresoluble para el espectador.

 

Si bien las parejas policíacas en el mundo del cine no son la originalidad suprema, aquí se le da otra vuelta de rosca: tonalidad argenta creíble y una cercana combinación de acción con comedia (algo que a priori podría haber resultado pretencioso). Hay una cierta inteligencia bien entendida en el desarrollo de la historia de los personajes que le dan una frescura poco habitual en comparación con otras realizaciones locales o internacionales de posibles características similares.

 

Mariano Silverstein (Diego Peretti) es un psicoanalista que se compromete a realizar tareas comunitarias para cumplir con una “Probation” luego de un juicio por un accidente de tránsito. La tarea que el juez le asigna a Silverstein es la de atender a Alfredo Díaz (Luis Luque), un inspector de la Policía Federal anímicamente devastado por la infidelidad de su mujer.

 

Con una aparente ingenuidad e ironía este psicoanalista antihéroe y el policía deprimido se fusionan en una aventura que destapa una profunda corrupción en los más altos niveles del Estado. La realidad político-social que describe en la película aparece como una parodia muy bien lograda: fuerzas de seguridad e inteligencia que trabajan al margen de la legalidad y de las normas más básicas de la honradez y del sentido de servicio.

 

Sutilezas que se disfrutan en la obra: el progre lee “Pagina 12” y los conservadores “La Nación”, referencias a la SIDE, similitudes entre la canciones “El Payaso Plin Plin” y “El cumpleaños feliz”, guiños a Woody Allen, Alfred Hitchcock, la música de Ennio Morricone y el cambio de roles en determinas situaciones de los personajes.

 


Peretti y Luque logran dar vida a una dupla policial tan simpática como infalible donde sobrevuelan otros temas como la amistad, la inexperiencia, la valentía, y la justicia. Damián Szifrón se permite hacer un film de género, adquiriendo inclusive lo mejor de cada uno de ellos: comedia, suspenso, policial y acción entre otros. El director logra una complicidad plena con el público, en cada gesto esta perfectamente bien ubicada la cámara para el disfrute y el entretenimiento pleno.


16 jul 2013

Pizza, birra, faso

 por Oscar Ayala.

Punto culmine de lo que se consideró “Nuevo cine argentino” (movimiento que revitalizó la escena cinematográfica nacional proponiendo una clara ruptura respecto al cine de los ochentas). Obra maestra que a través de la historia de cinco amigos nos muestra una realidad Argentina en ruinas desde el punto de vista económico y social: la cotidianeidad de los marginales victimas del Neoliberalismo y la convertibilidad en la época del “Menemato”.
Dirigida por Adrián Caetano y Bruno Stagnaro, el film marcó un quiebre a la hora de contar una película con respecto a otras “típicamente argentinas”. En apenas dos semanas escribieron el guion que luego filmaron con apenas 400 mil dólares. Se convirtió en una gran sorpresa para la crítica y para los espectadores. Dos estudiantes de cine y un grupo de actores desconocidos habían logrado algo que se consideraba una hazaña imposible de concretar: hacer un filme de manera viva, original, conmovedora, sincera y honesta. Una película que se alejaba de fórmulas viejas y repetidas.
En un combate desigual contra el desempleo y el no futuro, “Pizza, birra, faso” da cuenta de las metamorfosis en el modo de ver a los integrantes de los espacios urbanos en la ciudad: por las calles de Buenos Aires cinco amigos adolescentes marginales, en una hostilidad permanente, encuentran la salida a partir de robos que ni siquiera son por cuenta propia ya que cumplen órdenes de alguien que les quita la mayor parte del botín. La filosofía de vida y la psicología de estos chicos residen en la creencia de que todo es soportable mientras no les falte cerveza, pizza y cigarrillos.
Con un lenguaje coloquial los directores quisieron sostener los diálogos en base a gente que hable como la gente y no, precisamente, como los personajes del "clásico cine argentino". Esto le da un ritmo y una fuerza a la realización increíble. Lo verosímil sale a la luz de inmediato. Todos reconocemos a alguien parecido a: el Cordobés, Pablo, Sandra, Frula y Megabom. Pibes que pululan por las calles y que a menudo se hacen presentes en las crónicas policiales.
Al querer cambiar sus destinos los protagonistas se sumergen a un infierno con más problemas por resolver. Una subtrama de amor llevada a delante por “el cordobés” (Héctor Anglada, un personaje hecho a su medida) y por Sandra (Pamela Jordán) buscan redención: ella está embarazada de él y sueña con un trabajo y un hogar "decentes" para ellos.
Las motivaciones o las pormenores que realizan estos adolescentes para estar adentro o afuera de algún status social posiblemente lleven otro análisis, sin embargo, el fácil reconocimiento con la estructura argumental hacen que el foco no se vaya de lugar. El montaje áspero y desprolijo (apropósito), es fundamental como soporte para el desarrollo de estas temáticas que se preguntan sobre los cambios operados en la sociedades y los que quedan relegados.

9 jul 2013

La suerte está echada

por Oscar Ayala

Una comedia con pequeños tintes dramáticos que habla de la suerte, del destino, de los afectos que nos rodean o no, de los encuentros y los desencuentros buscados o no. La película hace referencia a la historia de dos medio hermanos muy disímiles en personalidad, alejados durante años y vueltos a unir por su padre, a quien le queda muy poco tiempo de vida y les hace a ambos un pedido muy particular.
Felipe (Marcelo Mazzarello), es un actor considerado mufa. Su vida se vuelve un desastre y tratara de quitarse ese estigma de encima. Su medio hermano Guillermo (Gastón Pauls) es despedido de su trabajo y abandonado por su novia. Estos medios hermanos hace mucho que no se hablan. El padre logra juntarlos ya que le quedan pocos días de vida, y les hace un pedido muy extraño. A partir de querer satisfacerle su última voluntad, ambos transitarán un camino donde verán sus vida y la vida en general de diferente manera.
Sin el abuso del trillado costumbrismo argentino que durante años padecimos y cada tanto seguimos padeciendo, logra entretener. Lo gracioso lo encontramos en las situaciones y no en posibles chistes de texto. El humor, ese recurso en donde la comicidad se apuntala, aquí es muy sutil, muy fino. Nada de lo que sucede es exagerado o grandilocuente. Todo va a un ritmo cansino pero constante.
La dirección de Sebastián Borensztein en su ópera prima hace equilibrio en el tono que propone el film. La puesta en escena es moderada, correcta, todo está en los detalles. Con una cuidadosa mirada podemos observar influencia de Woody Allen en lo que plantea el director y guionista: la conducta de los actores, disposición de la cámara y resolución de escenas. Además de cierta neurosis e introversión del personaje de Felipe.
Un punto destacado es el rol de Claudio Gallardou (el profesor de tango) que si bien su personaje puede parecer pretencioso da una clase magistral de cómo tomarse la vida. La suerte va y viene. No hay que quedarse con las ganas de nada. Lo que va pasar ya pasó.

3 jul 2013

NUEVE REINAS

por Oscar Ayala
El hecho de que una ópera prima sea un éxito tanto para la crítica como para el público marca una diferencia en lo que se puede ver a menudo en las salas de los cines nacionales. En su estreno, allá por 2000, fue un verdadero furor, se combinaban fundamentales dos cosas: una buena historia que atrapa hasta el final y una disposición de recursos cinematográficos por parte del director que en “realizadores consagrados” lleva muchísimos años.

Si se hiciera una cronología en los diversos momentos y modos de hacer cine o de aquellas inefables corrientes catalogadas por la prensa se puede observar que “Nueve Reinas”, escapa de lo que habitualmente conocemos bajo la etiqueta de "cine argentino". Prejuicio, con justa razón, después haber visto numerosísimos filmes predecibles y sin sentido alguno. Producciones con gusto a nada.

“Nueve Reinas” es un policial sin la necesidad de disparar ningún tiro. Una historia de estafadores con una clara identidad argenta: hace referencia al “chanta”, al cuento del tío” de una manera muy reconocible. Una película llena de giros en el argumento. En la porteña Capital Federal, Juan (Gastón Pauls) y Marcos (Ricardo Darín) son dos embusteros de poca monta que se ven envueltos en un asunto que los puede hacer millonarios: tienen menos de un día para hacer una estafa y no pueden fallar.

El papel de Marcos para Ricardo Darín fue un quiebre en su carrera: ese rol de tipo farsante con barba candado es un hito en la cinematografía nacional. La dupla con Gastón Pauls conforman una atractiva pareja de maestro-aprendiz que logra una reveladora química. Si hoy en día Darín es el actor argentino más reconocido dentro y fuera del país se debe a esta obra.

La puesta en escena de esta realización nos permite observar el primer largometraje de un director que a pesar de haber filmado solo dos películas logro un gran reconocimiento con un estilo propio. En esta ocasión Fabián Bielinsky lleva al espectador hacia donde quiere para luego, a través de vuelcos acertados de guión, terminar dejándole con la impresión de que él también puede ser estafado. Es verdad que es difícil hacer algo nuevo con respecto al “cine de estafadores” sin embargo, en sus manos hace lograr ver a la temática más cercana y de forma renovada.

En el 2004 se hizo una remake estadounidense que se llamó “Criminal”, un verdadero espanto de fracaso comercial que por suerte nadie vio. Y es que, tal y como se dice en la película: "putos no faltan, lo que faltan son inversores".


18 jun 2013

EL CUSTODIO

Por Oscar Ayala
La película dirigida por Rodrigo Moreno en el 2006 es un claro ejemplo de una clásica y verdadera película de festivales vinculados al cine independiente (18 premios internacionales). “El custodio”, responde a una realización que se aleja del cine más bien comercial para explorar otros senderos del séptimo arte. Un film que en apariencia no dice nada pero a su vez dice mucho.
Sin demasiadas pretensiones se cuanta la historia de Rubén (Julio Chávez) que trabaja como guardaespaldas de un ministro argentino. Rubén lo sigue a cada paso. El director nos muestra una persona que ha dejado de sentir su vida, ha dejado de ser intérprete de ella para estar pendiente de otra, la de su jefe. Dentro de esa atmósfera, la inexistencia del protagonista se va adueñando de su ser, se maneja como una sombra.
“El custodio” es una película austera, despojada de todo adorno, de escuetos diálogos y de interminables silencios. No se pretende construir o respetar una estructura narrativa de suspenso en base a un modo convencional. A través de las secuencia/escenas nos convertimos en testigos de aquellas situaciones que marcan la insatisfacción creciente del personaje. Alcanzamos a ver algo de su vida personal: una hermana internada en un psiquiátrico y una sobrina también desequilibrada.
Lo que a primera vista pareciera ser un desfile de elementos en base a una “economía de recursos” es en realidad una gran apuesta a hacer algo distinto alejándose de las producciones que cuentan con grandes medios para su comercialización y distribución. Producciones que llegan con gran facilidad al público en general teniendo en cuanta su relevancia mediática.
El cine que propone Rodrigo Moreno se vincula más bien a las obras asiáticas, como pueden ser las películas de Yasujirō Ozu. Maneja conceptos cinematográficos distintos, esgrime otros tiempos. Dentro de los detalles que la diferencian del resto de las cintas
contemporáneas a su realización se encuentra la particularidad de la música: es diegética existe dentro de la ficción (no forma parte de una banda sonora). Una herramienta poco habitual.


13 jun 2013

EL MISMO AMOR, LA MISMA LLUVIA

Por Oscar Ayala 
Una película que nadie entendió. El comienzo cinematográfico de la dupla Juan José Campanella-Ricardo Darín no empezó con el pie derecho justamente. La “Crítica especializada” le dio la espalda. Sin embargo, con el tiempo, el apellido Campanella pasó a emplearse como adjetivo (“esto es re Campanella”). En ese “mundo Campanella” se encuentran a menudo: costumbrismo, buen montaje, diálogos creíbles, cierto humor y prolijidad-naturalidad en las actuaciones. Elementos que toda película debiera tener pero que no todos pueden lograrlo aunque se considere sencillo.
En este film podemos comprender la matriz del cine que nos mostraría más adelante en realizaciones como: “El hijo de la novia” y la ganadora del Oscar “El secreto de sus ojos”. Obras reconocidas tanto por la crítica y por la cantidad de espectadores que sumaban tickets en las boleterías. “El mismo amor, la misma lluvia”, en tono de comedia romántica va más allá porque nos muestra en paralelo el devenir de la Argentina: la represión del gobierno militar, la guerra de las Malvinas, el retorno de la democracia, la crisis económica y la llegada de Menem.
Jorge (Ricardo Darín), vive de los cuentos románticos que escribe para una revista de actualidad. Laura (Soledad Villamil), es una camarera que espera el regreso de su novio, un artista que está en Uruguay y del que hace tiempo que no tiene noticias. Una noche se conocen. Deciden irse a vivir juntos, pero la convivencia se deteriora. La relación se rompe.
A lo largo de casi dos décadas, descubriremos las alegrías, las ilusiones, las desilusiones y la esperanza de estos dos personajes. Ella soñadora y él sin la confía necesaria en mismo tratan de ser felices. ¿Juntos?...quizás. Valores e indignaciones se hacen presente en la historia: amistades, códigos laborales y traiciones. ¿El amor proyectado en el tiempo se deteriora? ¿Uno puede empezar de cero
como si nada malo hubiera pasado? La lluvia puede ser una lágrima o la cura de una sequía existencial.
Juan José Campanella hace cine de autor. Es el más correcto para hacer películas para todo público. Una combinación que llama la atención si se lo piensa en retrospectiva pero que a pesar de esto todos sus trabajos se dan de manera natural con un manejo del tiempo sorprendente.

Mira el trailer aqui:


4 jun 2013

Un Oso Rojo

Por Oscar Ayala

Si se habla de lo que la prensa y el mainstream cinematográfico nacional llamó: "Nuevo cine argentino", es primordial pensar en Israel Adrián Caetano como un gran exponente dentro de los directores marcaban dicha tendencia. Luego de hacer unos cuantos cortos y telefilms , "Un oso rojo", su tercer largometraje, da muestra de que Caetano aprendió de grandes directores. Aprendió y no copió. Supo trasladar sus influencias a la peculiaridad argenta. En su propuesta podemos reconocer a realizadores como Martin Scorsese y Francis Ford Coppola.
El Oso (Julio Chávez) es un ladrón que es detenido y condenado a varios años de prisión por haber participado en un asalto a mano armada donde es asesinado un policía. Al salir de la cárcel, su esposa (Soledad Villamil), vive con su hija (Agostina Lage) y su nueva pareja (Luis Machín), un obrero desocupado con adicciones al juego. Debido a esto y sobre todo a una situación económica pésima, El Oso, querrá cuidar y proteger a su hija que prácticamente no conoce. Para eso, tendrá que volver al ruedo del mundo del delito. Esa marginalidad y violencia dentro del Barrio de la Boca y el Conurbano bonaerense vuelven a encontrarse ante sus ojos.
Julio Chávez, da vida a un personaje austero y rustico. Es el personaje de cualquier Western que se precie como tal. Silencios y miradas dan credibilidad a la puesta en escena. Caetano no hace alarde del uso de una cámara "virtuosa". Sin embargo, en esa sobria disposición de planos y secuencias gana en el modo de identificación que se produce con respecto a la historia y a los actores que van apareciendo a lo largo del film. Soledad Villamil, compone a Natalia, alguien que mas allá de todo, internamente espera a quien ama a pesar de haber rearmado su vida con otra persona. Espera y por momentos desespera.
Simbolizar elementos que hacen a la moral, a la tragedia, como así también la posibilidad o no de redención, es a menudo emocionante, es particular de lo humano y trasciende cualquier espacio-temporal. El Oso, quiere otra vida, no sabe qué hacer, en algún punto quiere cambiar pero ha pasado mucho tiempo y las cosas ya no son como antes. Ahora, que están peor aun. Deberá decidir si la salvación tanto personal como familiar van del mismo lado o si alguna de las dos partes se tendrá sacrificar .

29 may 2013

EL FONDO DEL MAR


Por Oscar Ayala 
En su debut cinematográfico como director, Damián Szifrón ( el creador de los Simuladores), nos cuenta una película sobre los celos , las inseguridades y las obsesiones. Ezequiel (Daniel Handler), es un estudiante de arquitectura y está en empeñado en seguir los movimientos y actividades de su novia Ana (Dolores Fonzi). Todo se complica cuando descubre que efectivamente hay otro hombre. Momentos disparatados se suceden para saber quién es esa persona.
Con tono cansino, Handler, lleva adelante esta comedia con algunos elementos de suspenso. Es el papel ideal para él, su faceta de obsesivo le queda como un traje a medida. ¿Siempre actúa del mismo modo?, posiblemente. De eso hizo un estilo: que después podemos encontrar en "Los paranoicos"(2008) y Mi primera boda (2011). Pareciera ser que la convocatoria de los directores hacia este actor nacido en Uruguay generalmente van por la vías de : eterno adolescente o la de un fóbico y rebuscado. Mal no lo hace. Si "El fondo del mar" tiene un atractivo es debido a su interpretación.
Con respecto a las actuaciones, en segundo lugar se destaca el rol de Gustavo Garzón: enigmático, soberbio, chanta , arrogante y altanero. Estas referencias como persona, que no funcionan como virtudes o cualidades no importan porque le terminas teniendo "aprecio", todos conocemos alguien así, algunas vez nos cruzamos con alguien así. Su personaje, es una caricatura muy bien delineada.
Esta película en su estreno (2003) no tuvo muy buenas críticas. ¿Es una comedia o algo más vinculado al suspenso? se preguntaba en aquel momento. Quizás sea eso y mucho mas. Parece ser que los críticos de cine argento no se bancan que los diálogos sean escuetos y estrictamente necesarios. Se la acuso de pretenciosa ya que se creía que en una simple comedia no se podía tocar "temas profundos". ¿Por qué no ?, que se haya resuelto o no en el film es otro tema, que te guste o no es otra cuestión. El cine te cuanta una historia, dentro de esa película pueda a ver otra o no. Hay que separar muy bien lo que te quiere contar el director y de qué manera lo hace.

Damián Szifrón pone sus ficha una comedia diferente. Aquel que vio alguna vez vio "Los Simuladores" podrá reconocer una cierta atmósfera: desplazamiento de personajes, humor y detalles que parecen menores pero que van cobrando sentido a medida que avanza el relato. Esta ópera prima, filmada en fílmico, cosa que hoy en día muy pocos realizadores se dan ese lujo, nos da muestra de lo que sería su hit mediático: "Tiempo de valientes"(2005).